viernes, 12 de agosto de 2016

Lástima

Que la atmósfera se esté expandiendo, que las hojas caigan en otoño, que los cuerpos envejezcan o que el papel se queme a 233º (tal y como titula el libro Fahrenheit 451) no son hechos novedosos. El alrededor nos aporta situaciones, acontecimientos o incluso objetos que nos vienen dados por sí solos, los cuales nosotros, humanos de carne, hueso y sentimientos, no podemos variar. Así son las cosas y así nos las han dado. Quizá sea una lástima. Una lástima no podamos pasar por encima del fuego sin sentir el dolor del quemazón. Una lástima que no seamos capaces de adentrarnos en lo más profundo del océano sin tener miedo a que nuestras arterias padezcan la presión de lo más hondo y que nuestros pulmones no estén capacidatos para ello. Una lástima que, aquellos que no poseemos millones, no podamos estar en cualquier parte del mundo, a cualquier hora, en cualquier momento de cualquier día. Lástima. Lás. Ti. Ma. Es una palabra que, por mucho que repita, no deja de recordarme a algo: estimar. Sentir aprecio hacia algo. Siento que la palabra lástima esconde tras de sí algo que nos martiriza por dentro: sentir aprecio hacia algo que no es tal y como nos gustaría. Quizá, ahora sí, sea el momento de dejar de lastimar y empezar a quitar el prefijo las-, para quedarnos, simple y sencillamente, con la palabra estima.


miércoles, 10 de agosto de 2016

Volver a empezar

Si pusiera un cronómetro que contase los segundos pasados desde que recordé que esto existía, probablemente las cifras ocuparían una novela. No me refiero a tragicomedias kilométricas que invaden, cogiendo polvo, las estanterías de nuestros salones, sino a esos libros fáciles, sencillos y amenos que terminan por acabarse a la vez que el café de la mesilla. De forma lenta pero gustosa, sorbo a sorbo y disfrutando cada pequeña gota -o palabra- que lo componga. 

Es por eso que dejo atrás todos esos largos segundos pasados y vuelvo a enfrascarme en este pequeño proyecto. Porque la vida pasa, pero los momentos prevalecen, pero cómo recordarlos si olvidamos que ocurrieron. 

Últimamente no paro de recordar esa cita que tanto me gusta. Esa que dice: "Oía latir mi corazón, los corazones de todos. Oía los ruidos humanos que allí hacíamos. Nadie osaba moverse. Ni cuando nos quedamos a oscuras". Una vez más, vuelve a ponerme la piel de gallina. Esta cita forma parte del libro "¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?", pero aún no lo he leído. Quizá por miedo a que la frase forme un significado totalmente opuesto al que mi mente ha creado, y de repente ese sentimiento que surge en mi interior cada vez que las palabras de la frase retumban en mi cabeza desaparezca y se marchite. Ese libro que tanto tiempo lleva cogiendo polvo en mi habitación, casi como las tragicomedias mencionadas previamente.

Parece mentira el significado que cuatro palabras escritas por alguien a quien ni siquiera ponemos cara pueden llegar tan hondo de nuestro ser. Frases que pueden transmitir todo tipo de emociones: alegría, tristeza, melancolía.

domingo, 17 de enero de 2016

Érase una vez

Desperté una madrugada a eso de las cuatro y veintitrés. Solía pasarme muy a menudo, cuando el resto estaban dormidos y parecía que aquella hora maldita era la única en la que por fin encontraría el silencio adecuado. Era un silencio sobrecogedor, podría decir que incluso a veces resultaba temible. De aquellos silencios que simplemente te encogen de tal manera que apenas puedes disfrutar del soplo de aire que llega a tus pulmones más o menos cada segundos y tres décimas.

Esa madrugada que desperté sentí que el reloj de la mesilla, cuyas agujas había estado observando durante el último año y medio, ya no era aquel aparato que mecía sobre la madera de roble esperando a pararse algún día de verano. Se había convertido en un instrumento cuyo propósito al ser inventado era recordarme dónde estaba yo.

Seguía allí donde había despertado, con millones de cosas pasando por mi cabeza, cosas tan absurdas como pararme a pensar en los errores que había cometido hacía dos días. Paré mi cabeza en seco y, aunque siempre dijeron que es imposible que el cerebro no piense, juro que mi juicio decidió descansar por lo menos hasta que dieran y media.

Cuando recobró la consciencia mi mirada se aclaró. Fue entonces cuando me di cuenta de que quién había estado encerrado tanto tiempo en una jaula no era él, sino yo.

lunes, 14 de septiembre de 2015

tiempo

Pensaba que los minutos, las horas e incluso los días serían un arma contra el pasado. Una espada que cortaría en dos los sueños rotos y repartiría sus migas a través del tiempo. Pero nada de eso era real.

jueves, 2 de julio de 2015

son cosas que pasan

estoy tumbada en la cama, 
escucho todo lo que rodea, 
voces que hablan, el mar, arte y, ojalá tú,

pero cuando realmente intento escuchar, 
apenas oigo ruidos que sean palpables,
las notas acordes que antes sonaban desaparecen, 
y realmente, la soledad aparece

cogería una taza si la tuviera cerca,
pondría un disco si estuviera a mi mano,
leería un libro si supiera cuál empezar,
dormiría si cerrara los ojos,
soñaría si tuviera memoria, 

pero todo son opciones insensatas,
o quizá no, quizá sean sensatas, pero inalcanzables por la voluntad

érase una vez un libro que decía,
todos nos vamos.

jueves, 25 de junio de 2015

Nada

Volver a empezar siempre fue un juego de palabras, de letras absurdas y significados perversos,
volver a casa después de una larga temporada siempre fue lo correcto,
kilómetros de esperanza que pestañeaban rápido para ver pasar la tormenta,
de agua que cae en tiempos desesperantes y noches en vela.

Detrás del apagón, mirar al cielo me recuerda que no puede haber algo así en Marte,
que lo bello, bello es, 
sea aquí, en Finlandia o en Madrid.

viernes, 12 de junio de 2015

películas, libros y cosas


Ojalá que el mundo de las sombras no fuera tan oscuro.
Y así bailásemos entre los árboles, 
esos que ahora nos estorban cuando tratamos de seguir adelante.  

Me gustaría ser Don Quijote y no temer a mis sueños. Pintarlos de colores claros y ponerles pedazos de seres humanos. Haría que los molinos cobrasen vida y conseguiría ganar todas mis batallas con la espada que llevo dentro. Pero claro, todo son tonterías. 

Y por esto creí que lo llamaban ficción. Que aquello que pasaba en los libros y en las películas no era más que eso. Libros y películas. 
Pero acabé descubriendo que no era más que la vida real plasmada en la pantalla. 
Que no conseguiré ser Obama ni Marilyn Monroe, ni tampoco esos que luchaban contra el amor en las cintas de vídeo. 

Pero quizá logre crear mi propia película. Aquella en la que yo sea la protagonista y el resto sean los personajes secundarios. 
Personajes que yo misma decidiré si quiero que compartan el protagonismo de la película en la que yo tengo el papel principal. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

verdades

Las verdades callan,

las verdades amargan,

las verdades despiertan,

las verdades duelen.


Las verdades arruinan,

las verdades descubren,

las verdades palpitan,

las verdades esconden.


Aún así.


La libertad las ansía,

el odio las esquiva,

la amistad las busca,

y el amor las requiere.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

solos

Eramos unos niños. Eramos unos niños y pensamos que podíamos con todo. Eramos unos niños y creímos que todo lo que ocurría era un mundo. Nuestro alrededor se convertía en una fosa de recuerdos que fijaban todos nuestros detalles en una gran montaña de esperanzas. Queríamos crecer, descansar, todo lo que nos pasaba era demasiado para asimilar. Queríamos que pasara el tiempo y poder madurar, convertirnos en lo que habíamos estado pensando tanto tiempo.

Crecimos y nuestras ansias se vieron derrumbadas. Ojalá volviésemos a esos años perdidos donde la vida era un corto cuento, con música de fondo, con pequeños obstáculos fáciles de sobrellevar. La vida entonces se convirtió en una batalla para todos. Sin descanso. La felicidad no vendría sola, tal y como habíamos pensado, deberíamos trabajar solos para conseguirla. Llegó el momento de darse cuenta de nuestra soledad. 

Nos vimos encerrados en cuatro blancas paredes sobrias. La única salida la tiene uno mismo. Madurar es comprender. Madurar es aprender. Madurar es caerse. Madurar es conseguir salir de esas paredes, dejar a un lado nuestra soledad.

lunes, 15 de diciembre de 2014

desaparece

¿Y si no hubiera tierra a la que aferrarnos?

¿Y si no hubiera mar en el que poder sumergirnos?

¿Y si no hubiera brazos a los que agarrarnos?

sábado, 13 de diciembre de 2014

Tierra

Si me conocieras sabrías que no tienes ni idea sobre mí. Que todo lo que te cuenten será una fantasía y que incluso lo que veas se convertirá en pura mentira.

Antes de que me hayas dirigido la palabra creerás conocerme más de lo que lo harás cuando hablemos, porque es probable que, nunca llegues a conocerme.

Si me conocieras sabrías que todos tenemos una coraza de piedra encima de nuestra piel, que encarcela nuestros mayores sentimientos y ansias, que encierra nuestros sueños y temores, y que no deja ver más allá de lo superficial. Si me conocieras sabrías que hay algo más tras estos ojos que te miran fijamente, y que si te fijases en lo que se oculta a través de ellos verías que cada vida es un mundo. 

Si mirásemos más, veríamos universos completos. Estrellas que cabalgan con lo más hondo que llevamos dentro. Meteoritos de dificultades que pueden chocar o pasar de largo. Soles tan grandes que pueden encauzarnos para siempre.

Somos universos. Estamos repletos de estrellas fugaces, planetas, constelaciones y agujeros negros. Todo sería más fácil si llegáramos a comprendernos, si supiéramos hacer eclipses planetarios entre nuestros mayores secretos. 

Si me conocieras sabrías que yo también soy un universo. Sabrías que, proporcionalmente hablando, lo único que ves de mi universo es la Tierra. 

efímero

Escuchó una vez que las mujeres bellas son aquellas que alzan la vista cuando ven pasar la bruma, que no miran al suelo excepto que haya fango que esquivar, que escriben con pluma porque el bolígrafo se quedó atrás, y que se muerden los labios cuando ven a alguien pasar. 

Ella miraba al suelo al caminar, buscaba objetos que encontrar, saltaba en el fango hasta mancharse de más, las plumas le aburrían, no se podía expresar y si se mordía los labios, le dolían. 

Descubrió que no hacía falta la locura de la sociedad, que con unos tejanos podía gustar y que si se escondía tras el libro de su mesilla sin esperar ningún "like", estaría a la par de todos aquellos que no sabrían definir vanidad. El universo es efímero, las personas lo somos, ella lo es. Ella lo sabe. No hay humanidad perecedera que contemple la inmortalidad, no hay sociedad eterna que respete la humanidad. Y es que somos unas bestias encerradas en una jaula de piel y cristal. Cristales que rompemos con egoísmo, locura y maldad. 

d.

Atravesó los campos ensimismada en su frialdad, 


tan solo quería un arco para cazar su soledad,


pero un tiro al blanco captó su realidad,


se quedó sola, matando a su única mitad.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Terremoto

¿Y si tuviéramos alas para poder volar?

Nadie andaría,

no sabríamos caminar,

el suelo temblaría

y desaparecería sin más. 

Cenizas

Y el viento se llevó lo único que nos quedaba. Desaparecieron las cenizas de aquello que creímos fue algo, se esparcieron por el mar y nunca llegué a saber dónde acabaron. Quizá dieron a parar en un pesquero familiar, y las cenizas se posaron en las botas de un abuelo marinero. Quizá se sumergieron, llegando a las profundidades del océano, allá donde no hay más que oscuridad, y el frío lo invade todo, haciendo que nadie pueda saber nunca lo que hay. 

Pero eso nunca los sabremos. Nuestras cenizas desaparecidas con el viento lo hicieron para siempre. Jamás volverán. Jamás volveremos. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Burbujas que atrapan

Y mientras se miraba en el espejo apenas reconocía lo que veía. ¿Eran esos ojos achinados los que la miraban hacía un par de años?, ¿era esa boca desganada la que reía en el pasado? Incluso su pelo había cambiado. No tenía forma, no tenía brillo, no tenía fuerza. Las cosas habían cambiado y ella solo podía convencerse de que no. De que todo era igual.

Su cabeza, bloqueada, no pensaba en echar marcha atrás. Alguien le dijo una vez que no mirar al pasado es la única opción. El problema para ella estaba en que su mente parada no arriesgaba. Si se quitara esa careta que llevaba podría enloquecer hacia lo que más deseaba, que tan solo era esa carente libertad que había desaparecido con el paso del tiempo. 

Y así se quedó. Encerrada en una burbuja marchita del tiempo de la que no logró salir. Porque la voluntad es lo primero, y la rabia ya vendrá después. 

martes, 9 de diciembre de 2014

Nos creímos invencibles

Nos creímos invencibles. Creíamos que el mundo estaría bajo nuestros pies. Pero lo lejano se acercó y la cordura despertó, alejándonos de aquello que nos haría inmortales. No necesitábamos nada excepto a nosotros mismos, nadie nos importaba.

Eran noches desenfrenadas, mañanas arrebatadoras y tardes desoladoras, pero juntos desaparecería el terror de lo desconocido. No mirábamos lo que dejábamos atrás y tampoco a quiénes atropellásemos en el camino. Lo único que importaba en aquel momento es que éramos infinitos.

Pero todo acabó. La sonrisa se convirtió en una simple línea dibujada en nuestras caras sin ninguna ondulación. Era recta como la carretera que pasa por el puente de San Francisco y no tenía sentimiento alguno, igual que nuestras mentes. Desvanecía lo peligroso y chocábamos con la realidad. Realidad que habíamos destruido por nuestra vanidad y a la que ahora nos enfrentábamos por el paso de la tempestad. 

cuando la Luna no esté

quisiera creer que nada tiene un final,


que sus ojos grisáceos no se apagarán,


que su cola blanca no envejecerá,


que sus calientes mejillas no se enfriarán,


que estará mi lado hasta que no quede más.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Comienzos sin saber por qué


Quiere creer que no sabe lo que pasa. Se tapa los oídos con las barreras de su mente y cierra los ojos con pedazos de tristeza. El calor, la agonía, o quizá, la esperanza. Todavía no sabe el porqué, o en realidad, eso es lo que quiere creer. Infravalora su exterior sin darse cuenta de que su interior no necesita querer creer. Quizá sea una coraza de piedra en la que se esconde, evadiéndose, alejándose. Pero los meses pasan y puede que sea hora de que las paredes de piedra de su busto se resquebrajen.

Momentos tardíos de promesa tienden a asomar y sin querer no puede evitar pensar que el buen momento llegará. Un lugar donde asomarse tras un cristal que sea igual por los dos lados, y no opaco en su proximidad. Enciende su cigarro, ya no puede más. Pero está tranquilo, algún día será.