lunes, 8 de diciembre de 2014

Comienzos sin saber por qué


Quiere creer que no sabe lo que pasa. Se tapa los oídos con las barreras de su mente y cierra los ojos con pedazos de tristeza. El calor, la agonía, o quizá, la esperanza. Todavía no sabe el porqué, o en realidad, eso es lo que quiere creer. Infravalora su exterior sin darse cuenta de que su interior no necesita querer creer. Quizá sea una coraza de piedra en la que se esconde, evadiéndose, alejándose. Pero los meses pasan y puede que sea hora de que las paredes de piedra de su busto se resquebrajen.

Momentos tardíos de promesa tienden a asomar y sin querer no puede evitar pensar que el buen momento llegará. Un lugar donde asomarse tras un cristal que sea igual por los dos lados, y no opaco en su proximidad. Enciende su cigarro, ya no puede más. Pero está tranquilo, algún día será. 

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