domingo, 17 de enero de 2016

Érase una vez

Desperté una madrugada a eso de las cuatro y veintitrés. Solía pasarme muy a menudo, cuando el resto estaban dormidos y parecía que aquella hora maldita era la única en la que por fin encontraría el silencio adecuado. Era un silencio sobrecogedor, podría decir que incluso a veces resultaba temible. De aquellos silencios que simplemente te encogen de tal manera que apenas puedes disfrutar del soplo de aire que llega a tus pulmones más o menos cada segundos y tres décimas.

Esa madrugada que desperté sentí que el reloj de la mesilla, cuyas agujas había estado observando durante el último año y medio, ya no era aquel aparato que mecía sobre la madera de roble esperando a pararse algún día de verano. Se había convertido en un instrumento cuyo propósito al ser inventado era recordarme dónde estaba yo.

Seguía allí donde había despertado, con millones de cosas pasando por mi cabeza, cosas tan absurdas como pararme a pensar en los errores que había cometido hacía dos días. Paré mi cabeza en seco y, aunque siempre dijeron que es imposible que el cerebro no piense, juro que mi juicio decidió descansar por lo menos hasta que dieran y media.

Cuando recobró la consciencia mi mirada se aclaró. Fue entonces cuando me di cuenta de que quién había estado encerrado tanto tiempo en una jaula no era él, sino yo.

lunes, 14 de septiembre de 2015

tiempo

Pensaba que los minutos, las horas e incluso los días serían un arma contra el pasado. Una espada que cortaría en dos los sueños rotos y repartiría sus migas a través del tiempo. Pero nada de eso era real.

jueves, 2 de julio de 2015

son cosas que pasan

estoy tumbada en la cama, 
escucho todo lo que rodea, 
voces que hablan, el mar, arte y, ojalá tú,

pero cuando realmente intento escuchar, 
apenas oigo ruidos que sean palpables,
las notas acordes que antes sonaban desaparecen, 
y realmente, la soledad aparece

cogería una taza si la tuviera cerca,
pondría un disco si estuviera a mi mano,
leería un libro si supiera cuál empezar,
dormiría si cerrara los ojos,
soñaría si tuviera memoria, 

pero todo son opciones insensatas,
o quizá no, quizá sean sensatas, pero inalcanzables por la voluntad

érase una vez un libro que decía,
todos nos vamos.

jueves, 25 de junio de 2015

Nada

Volver a empezar siempre fue un juego de palabras, de letras absurdas y significados perversos,
volver a casa después de una larga temporada siempre fue lo correcto,
kilómetros de esperanza que pestañeaban rápido para ver pasar la tormenta,
de agua que cae en tiempos desesperantes y noches en vela.

Detrás del apagón, mirar al cielo me recuerda que no puede haber algo así en Marte,
que lo bello, bello es, 
sea aquí, en Finlandia o en Madrid.

viernes, 12 de junio de 2015

películas, libros y cosas


Ojalá que el mundo de las sombras no fuera tan oscuro.
Y así bailásemos entre los árboles, 
esos que ahora nos estorban cuando tratamos de seguir adelante.  

Me gustaría ser Don Quijote y no temer a mis sueños. Pintarlos de colores claros y ponerles pedazos de seres humanos. Haría que los molinos cobrasen vida y conseguiría ganar todas mis batallas con la espada que llevo dentro. Pero claro, todo son tonterías. 

Y por esto creí que lo llamaban ficción. Que aquello que pasaba en los libros y en las películas no era más que eso. Libros y películas. 
Pero acabé descubriendo que no era más que la vida real plasmada en la pantalla. 
Que no conseguiré ser Obama ni Marilyn Monroe, ni tampoco esos que luchaban contra el amor en las cintas de vídeo. 

Pero quizá logre crear mi propia película. Aquella en la que yo sea la protagonista y el resto sean los personajes secundarios. 
Personajes que yo misma decidiré si quiero que compartan el protagonismo de la película en la que yo tengo el papel principal. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

verdades

Las verdades callan,

las verdades amargan,

las verdades despiertan,

las verdades duelen.


Las verdades arruinan,

las verdades descubren,

las verdades palpitan,

las verdades esconden.


Aún así.


La libertad las ansía,

el odio las esquiva,

la amistad las busca,

y el amor las requiere.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

solos

Eramos unos niños. Eramos unos niños y pensamos que podíamos con todo. Eramos unos niños y creímos que todo lo que ocurría era un mundo. Nuestro alrededor se convertía en una fosa de recuerdos que fijaban todos nuestros detalles en una gran montaña de esperanzas. Queríamos crecer, descansar, todo lo que nos pasaba era demasiado para asimilar. Queríamos que pasara el tiempo y poder madurar, convertirnos en lo que habíamos estado pensando tanto tiempo.

Crecimos y nuestras ansias se vieron derrumbadas. Ojalá volviésemos a esos años perdidos donde la vida era un corto cuento, con música de fondo, con pequeños obstáculos fáciles de sobrellevar. La vida entonces se convirtió en una batalla para todos. Sin descanso. La felicidad no vendría sola, tal y como habíamos pensado, deberíamos trabajar solos para conseguirla. Llegó el momento de darse cuenta de nuestra soledad. 

Nos vimos encerrados en cuatro blancas paredes sobrias. La única salida la tiene uno mismo. Madurar es comprender. Madurar es aprender. Madurar es caerse. Madurar es conseguir salir de esas paredes, dejar a un lado nuestra soledad.